EL ACONTECIMIENTO HISTORICO DE LA CORONACION

El día 28 de enero de 1934 tuvo lugar en la ciudad de Guatemala uno de los acontecimientos religiosos de más relieve y más conmovedores en los más de cuatrocientos años de Cristianismo.El día 28 de enero del año 1934 cayó precisamente en domingo, no tuvimos la dicha de participar ni presenciar ese acontecimiento histórico-religioso de Guatemala, pero las crónicas y las muchas personas que contemplaron y participaron en las fiestas de la Coronación de la Virgen del Rosario nos dicen que aquellas fiestas fueron tan enternecedoras, tan apoteósicas, que ni el ojo vio, ni oído oyó, ni por la mente humana pasó algo en Guatemala que con aquellas fiestas pueda compararse, nosotros lo creemos así porque sabemos que Guatemala es capaz de eso y mucho más.El día anterior a la Coronación se organizó la procesión con la Imagen de la Virgen presidida por los miembros de las Asociaciones religiosas del Templo de Santo Domingo que portaron sus pabellones y otras agrupaciones seglares de distintos templos de la ciudad y el interior del País. Esta procesión partió del Templo de Santo Domingo a la Catedral Metropolitana, donde la Imagen permaneció en la velación la noche del sábado y parte de la mañana del domingo. El Templo de Santo Domingo lució para esta fiesta un adorno singular, fue decorado con delicadas guías de velo de novia y rosas de papel, obra del altarero Alfredo Monge, bajo la dirección del señor Francisco Cordón Horjales. Según narraciones de personas que participaron en la celebración de la Coronación, varios meses antes se pidió a París unos damascos para adornar el interior del Templo, pero lamentablemente éstos no llegaron en el tiempo previsto, por lo que se pidió a todos los devotos de la Virgen, elaborar rosas de papel para formarle cortinas de flores a la Virgen, la respuesta del pueblo fue maravillosa, cada uno llevó flores en color rosa, y según testigos oculares la gente llevó tal cantidad que llenaron capillas enteras de rosas, agotándose en Guatemala la existencia en el comercio de papel crepé, china y demás materiales que se utilizan en la confección de flores. Luego se confeccionaron las guías de rosas y velo de novia, que en conjunto dieron al Templo una armonía y belleza sin igual. El exterior del Templo estaba adornado con bombillas y sobresalía un inmenso rótulo luminoso en el frontispicio del Templo en forma de arco que decía: “La Virgen del Rosario Patrona de Guatemala”.La Catedral se adornó de forma muy sobria, elegante y con muy buen gusto, se colocó un inmenso manto real de color rojo, y un armiño con comas negras, pendiendo todo de una hermosa corona de gran tamaño, tachonada de piedras, simbolizando la realeza de la Virgen María; el adorno para el altar mayor se formó con grandes candelabros y un hermoso frontal bordado a mano en oro y plata con los corazones de Jesús y María entrelazados. El artístico trono formado desde lo alto de la Catedral daba toda la majestad y esplendor, y en el fondo aparecía la Virgen del Rosario como una Santa Visión, revestida para la ocasión con una Capa Real color Rojo Púrpura y Tunicela Blanca, ambas de confección nacional y ricamente bordadas en rosas que van de menor a mayor tamaño, hermoso conjunto que causo gran impacto en el pueblo e inmortalizó de esta forma la visión de la Virgen del Rosario como Reina, Madre y Patrona de Guatemala, el bordado estuvo a cargo de la Señorita Maria Luisa Bran, afamada bordadora de la época.El acto de la Coronación tuvo lugar en el atrio de la Catedral Metropolitana a las 11 de la mañana, en medio de un entusiasmo religioso como jamás se vio en Guatemala. El Papa Pío XI comisionó al Excmo. Sr. Arzobispo de Guatemala, Monseñor Luis Durou y Suré para que en su nombre colocara sobre las sienes benditas de la Imagen de la Virgen del Rosario, la Corona de Oro Pontificia. El sermón oficial en tan solemne acto estuvo a cargo del Ilmo. Vicario General, Monseñor Mateo Perrone, quien supo cantar las glorias de la Virgen del Rosario como lo pedían las circunstancias.Previo a la Ceremonia de Coronación el Arzobispo bendijo la Corona de Oro y al Coro del Himno Oficial de la Coronación compuesto por Pío M. Riépele “Ten piedad de nosotros, Señora! Nuestro canto va unido al fervor…Guatemala de hinojos te implora: ¡No la apartes jamás de tu amor!… interpretado por un coro integrado por más de 1,000 voces se procedió a Coronar a la Santísima Virgen del Rosario, la mayoría de crónicas de los periódicos de la época coinciden en señalar que en el instante en que el Arzobispo Coronó a la Imagen de la Virgen, se echaron al vuelo las campanas de la ciudad, sonaron las sirenas de las fábricas y una lluvia de pétalos de rosas cayó desde lo alto de la Catedral y la muchedumbre entusiasmada, sin poder contener prorrumpió en vivas y aplausos, en un momento de conmovedora emoción en que delirantes y llenos de júbilo sus deseos también habían sido coronados.Varias personas afirman que en el momento en que el Señor Arzobispo colocaba la Corona en la cabeza de la Imagen, ésta la inclinó en un gesto de humildad, todas estas personas se encontraban muy cerca del estrado pontifical.Acto seguido se canto el Te Deum, y en la tarde se organizó la procesión jubilar con la Virgen del Rosario Coronada cómo Reina y Patrona de la República, con participación masiva de Cofradías, Hermandades y Asociaciones, la cuales portaron sus estandartes, también en esta oportunidad acompañó a la Santísima Virgen la Imagen Titular de Santo Domingo de Guzmán quien portaba en un cojín el Decreto Papal de la Coronación.En la decoración de las calles se hizo latente la espontaneidad con que se manifestó el pueblo su profundo amor y devoción a la Imagen, haciéndose notar la participación de todos los gremios del país, agrupaciones de profesionales, artesanos y demás asociaciones privadas que elaboraron 22 arcos triunfales con motivos alusivos a los Misterios del Rosario. Cada uno quizo aportar lo mejor que pudo, así narran las crónicas: “La Virgen pasó por una valla de flores, cantos y luces, en medio de las plegarias y confesiones de corazón a corazón”.Todas las calles se adornaron con alfombras de pino, flores y aserrín, los balcones y portones de las casas lucieron flores, cortinas y banderas con los colores de las asociaciones del Rosario Viviente y Perpetuo, las calles del recorrido triunfal se engalanaron con guirnaldas de luces, habiéndose agotado la existencia de bombillas eléctricas en la ciudad, y así triunfalmente regresó la Virgen al Templo de Santo Domingo.Ocho días después se clausuraron las festividades con una solemnidad religiosa, se presento el agradecimiento a las personas que colaboraron en esta celebración y se develó la placa conmemorativa.